Lo que no viste por televisión del Melodifestivalen 2017



La pasada semana pusimos rumbo a Estocolmo para vivir en directo la final del Melodifestivalen 2017. Los que lo siguen cada año conocen todos sus secretos, al menos todo aquello que pueden ver a través de la pantalla. Hoy hacemos un repaso por todo eso que hace posible este gran show musical en Suecia pero que no se ve en pantalla.

Ya van 57 ganadores del Melodifestivalen desde sus inicios. Varios cambios en el formato, una evolución constante en la parte técnica y también una gran evolución en la parte musical adaptándose a los nuevos tiempos. Eso, y tener un producto cuidado y perfectamente pensado para el público y para televisión son las claves de un show que poco o nada tiene que envidiar a producciones internacionales.

La SVT muestra cada año su gran sentido del espectáculo y este año no ha sido menos gracias a un guión fluido, a una estética cuidada y a una selección de canciones realmente brillante por ser apta para todos los públicos independientemente de sus gustos personales. Solamente de ese modo se puede entender que un festival de este tipo logre cada año paralizar el país.

Estocolmo suena a Melodifestivalen

Está en todas partes. Incluso Norwegian nos amenizó el viaje a la capital de Suecia con varios temas de ediciones anteriores. De hecho, el primero que escuchamos una vez nos subimos al avión fue If I were sorry de Frans, canción ganadora de la edición de 2016.

El Metro también estaba vinilado para la ocasión con los logos del festival de la SVT al igual que lo estaba en el mes de mayo para el Festival de Eurovisión.



Una vez en la ciudad, no importa dónde estés, escucharás alguna canción del Melodifestivalen. Y por lo que nos comentaban en nuestro hotel, esto suele ser así todo el año. No en vano, las canciones que participan en la competición ocuparán los primeros puestos de las listas de ventas del país durante los próximos meses.

Es algo que los suecos viven desde muy pequeños. Si en España podemos utilizar la prohibición de ver Televisión o salir a jugar al parque para que un niño se porte bien, aquí el Melodifestivalen es el arma de mayor poder en manos de los padres.

Estamos ante un evento de tanta relevancia que la SVT lleva varios años organizando una final con aforo para el doble de personas que el propio Festival de Eurovisión. A ella acude gente de todas las partes del mundo. De hecho había bastantes españoles allí.

Estando en las primeras filas de la arena durante la final, impresionaba echar una mirada panorámica a todo el estadio. Más de 30.000 personas moviendo carteles, globos y sus smartphones durante las actuaciones.

¿Cuántos artistas pueden cantar ante una audiencia tan numerosa? La cifra impresiona y parece algo realmente imposible de llevar a cabo en España a día de hoy.

Una plataforma para artistas y compositores


Son varios los elementos responsables del éxito del formato, entre ellos la calidad del propio show, pero también de la tradición. La SVT, como servicio público, lleva cerca de 60 años manteniendo un formato por el que han pasado y siguen pasando artistas reconocidos dentro y fuera del país. No pasa nada si uno no logra el primer caso como ha ocurrido este año con Loreen.

Esto no es una carrera a vida o muerte, es una plataforma más para promocionar el trabajo de artistas y compositores, la mejor plataforma. Pocas veces un artista tiene la oportunidad de mostrar todo lo que hace de este modo con 3 minutos de protagonismo durante un programa que bate cada año récord de audiencia en el país y record de audiencia social en medio mundo.



Incluso los cantantes que no compiten se unen a la fiesta de la música sueca, ya sea a través de las Redes Sociales o bien subiéndose al escenario como invitados para presentar algunos de sus temas. El ejemplo: Zara Larsson este mismo año.

Los compositores también encuentran en el certamen una gran herramienta para mostrar lo que son capaces de lograr con su trabajo. Así comenzaron algunos que ahora son habituales de otras preselecciones nacionales y que firman canciones de algunos artistas suecos e internacionales.

Un gran marketplace


¿Que no es rentable organizar un formato como este? Cuando uno pone los pies en Estocolmo para disfrutar del Melodifestivalen puede comprobar que, igual que la propia sociedad, las grandes marcas se implican al 100% con la producción patrocinándola y formando parte de ella.

Grandes rótulos, tiendas ambientadas para la fiesta, camareros de cadenas de hostelería con pajaritas brillantes y sombreros con luces LED en el Mall of Scandinavia (el centro comercial anexo al Friends Arena) y marcas presentes físicamente en los accesos interiores a las butacas tratando de buscar el contacto directo con potenciales clientes.

Más de 30.000 personas deseosas de ver el mayor espectáculo musical anual de Suecia que necesitan algo que hacer antes de que comience la animación que prepara la televisión sueca sobre el escenario.



Juegos, sorteos, reparto de material promocional, muestras de productos... Todas las grandes marcas nacionales e internacionales se suman a la cita y en algunos casos es incluso complicado acercarse a los stands para participar. ¿El resultado? El público entra a la arena con algo, cualquier cosa, que lleva impreso el nombre de una marca: una bolsa de tela, una pegatina con un número para un sorteo...

El caso es que con muy poco esfuerzo muchas marcas logran posicionarse en un show intergeneracional de gran audiencia. ¿Se puede pedir más? Eso en publicidad "pagada" sería indudablemente más caro para las marcas que un patrocinio.

Y no olvidemos que el Melodifestivalen es un caramelo por lo cuidado del producto y por el público al que se dirige.

Para televisión y para el público en directo


Y llegó la hora, llegó el momento de disfrutar en directo del show, un show que está ensayado al milímetro y en el que no existe margen para la improvisación, de ahí el resultado.

Antes de comenzar la emisión en directo, justo después de que varias personas animasen al público con un show también en directo, recibimos indicaciones sobre cuándo aplaudir, cuándo encender la luz LED de nuestros smartphones y cuando levantarnos de nuestros asientos para que todo saliese de forma natural aunque también es ciertos que en momentos como el de la actuación de Owe Thörnqvist nadie pudo evitar que todos nos pusiésemos en pie para bailar. Es un programa de televisión pero y la espontaneidad del público es algo muy importante para darle credibilidad al formato.

De hecho, antes del directo, las grúas estuvieron un buen rato sobrevolando nuestras cabezas para buscar buenos planos de cara al final de las actuaciones de los artistas para mostrar los carteles de apoyo de sus fans en pantalla. El producto para televisión ha de ser redondo. El público del estadio tiene que disfrutar, pero también tiene que hacerlo el espectador que sigue el show desde el sofá desde su casa o desde un bar.

Está claro que in situ no se ve igual que por televisión, de eso se trata. Es una lástima perderse el trabajo de iluminación y realización que todo el equipo ha preparado para cada actuación, como en el caso de la de la propia Zara Larsson pero, al fin y al cabo, vivirlo en directo permite observar y sentir cosas que no llegan a través de la pantalla.

La importancia del público y la audiencia

Clara Henry y David Lindgren estuvieron bastante participativos con el público durante las canciones aunque hay que admitir que el I can't go on de Robin Bengtsson fue el tema que más les hizo bailar e interactuar con el publico más próximo desde la plataforma desde la que introdujeron a la mayor parte de los artistas.



El artista tiene que poder lucirse y tener a su disposición todo lo necesario para brillar en sus tres minutos sobre el escenario, pero el espectador es lo más importante. Es un consumidor exigente que busca sentirse parte del espectáculo. No hay malas caras, no hay lágrimas, no hay abucheos cuando el público y el jurado internacional no coinciden en su decisión y eso cambia el resultado que podría esperarse. Al final todos apoyan al artista que gana y que lleva meses trabajando para llegar a una noche así. No hay por qué sentirse incómodo con el final del Melodifestivalen. Eso se vive en el estadio y traspasa la pantalla.

En Suecia, como en todas partes, hay personas que aman y odian el Melodifestivalen. Lo importante son los resultados de audiencia globales, que los artistas desean competir y formar parte del formato, que los compositores presenten sus trabajos, que los estadios en los que se celebra cada gala se llenan durante 6 semanas, que la fama internacional del formato no hace más que crecer y que las grandes marcas quieren sumarse a la fiesta. Por algo será.

Cobertura 360

El Melodifestivalen es un producto de la televisión pública sueca, pero al igual que ocurre con Eurovisión, es un evento abierto a todos los grandes medios estatales e internacionales. Las grandes cabeceras del país hacen seguimiento exhaustivo desde el inicio, de hecho hablan casi todo el año del festival.

En la Arena, antes de comenzar la final, hacen entrevistas a los que acuden a ver la gala en directo. Las redes sociales también echan humo. La SVT se ve de este modo apoyada por el trabajo de todos los medios de comunicación aunque eso también pueda ser un arma de doble filo ya que cualquier error sería objeto de comentarios críticos que lograrían igualmente un gran alcance.

La preparación ofrece seguridad y eso permite que no haya temores a mostrar las tripas de un evento que se prepara durante todo el año para ser comunicado de todas las formas. La base del Melodifestivalen es la música pero no sería entendible sin las Redes Sociales y los medios de comunicación en sus diferentes formatos. Pocas veces podremos ver todas las portadas de los medios nacionales de un país dedicadas a un evento de este tipo.

Tampoco hay que olvidar la importancia de una industria musical implicada hasta el fondo con las grandes discográficas apoyando a sus artistas en la aventura y un público entregado a disfrutar.

Como consecuencia de todo esto, las canciones que compiten cada año dominan las listas de ventas y de reproducciones en Spotify del país, pero también fuera de él.

El Melodifestivalen es mucho más que una preselección para Eurovisión o un gran programa de televisión. El Melodifestivalen es una experiencia musical global en la que la televisión sueca ha logrado implicar a toda la sociedad del país, y también de fuera de él.

jdavidsobral

Periodista y Community Manager. Blogger en www.nordpop.com y un gran fan de las nuevas tecnologías, la comunicación online, la música y la cultura nórdica.

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