Suecia, la música y el secreto del Melodifestivalen

Imagen de uno de los ensayos del Melodifestivalen 2014 (Photo: Olle Kirchmeier/SVT)
Un año más, el huracán del Melodifestivalen ha pasado dejando grandes dosis de humor, mucha buena música y, sobre todo, una lección de cómo hacer grandes shows musicales para televisión en directo logrando captar la atención del público más allá de las fronteras nacionales.

Es cierto que, fuera de Suecia, son la mayoría los que observan este gran certamen como una preselección pública para el Festival de Eurovisión pero a unos niveles que bien podrían estar por encima del propio certamen de la UER. Nada más lejos de la realidad, el Melodifestivalen es un concurso con identidad propia.

Muchos envidian el formato, muchos intentan imitarlo sin éxito y los seguidores del certamen europeo culpan a las televisiones públicas por no lograr llevar a sus países un formato de tales dimensiones. Las televisiones tienen cierta responsabilidad, pero el asunto responde a la concepción que la sociedad tiene de la música.

Suecia es uno de los países que lidera la industria musical global, y es que los nórdicos no sólo despuntan en las tecnologías, el diseño y las políticas verdes.

Artistas como ABBA o Loreen han pasado por este festival sueco antes de darse a conocer a nivel internacional. Pero también hemos visto a otras grandes estrellas del pop nórdico como Alcazar, Carola, Agnes, Charlotte Perrelli y Helena Paparizou entre otros muchos.

Cada año son 32 los candidatos que compiten en un festival que dura seis semanas y recorre todo el país, cada gala se celebra en una ciudad diferente de la geografía sueca con el fin de hacer llegar la música a todos los ciudadanos.

Uno podría pensar que no deja de ser una preselección hecha a lo grande, sin más, pero eso no es así. Los artistas que pasan por este evento y llegan a la final, se aseguran estar en el top de las listas de ventas de su país durante un largo tiempo además de tener conciertos y apariciones en televisión por toda Escandinavia.

Trabajo bien hecho para sentirse bien con el resultado sin pensar en competir con nadie más, esa es la principal clave del Melodifestivalen, junto con el hecho de que estamos ante una sociedad, la sueca, que da un gran valor a la música.

El Melodifestivalen es más que ABBA, aunque este año hayan homenajeado al grupo como merece por el 40 aniversario de su victoria, es más que schlager, es una forma de entender la música y la televisión. Es la mejor forma para mostrar que los formatos bien cuidados pueden ser todo un éxito de audiencia y resultar rentables a nivel económico.

Los suecos no están en el top de la industria musical global y no luchan cada año por los mejores puestos en Eurovisión por casualidad, hay detrás un gran trabajo y eso es lo que realmente vale. A nosotros sólo nos queda entender que la música es más que un complemento a nuestras vidas diarias. ¿Alguien puede imaginar un mundo sin música?


jdavidsobral

Periodista y Community Manager. Blogger en www.nordpop.com y un gran fan de las nuevas tecnologías, la comunicación online, la música y la cultura nórdica.

1 comentario:

  1. Gran post! Yo que estoy este año viviendo en Suecia y he asistido a mi primer Melodifestivalen (también he visto las semis con gente de aquí), me asombra como lo viven, pero sobretodo como lo VALORAN. Era el tema de conversación de la semana y llenaba las portadas. En el estado había gente de todas las edades y condiciones sexuales, cuando en España el público de una preselección es mayoritariamente gay/eurofan... Sin duda, si me tuviese que quedar con algo de Suecia, sería con su dedicación a la música.

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