Eurovisión e innovación, unidos en los países nórdicos

Øresund bridge by night (Photo: Janus Langhorn/imagebank.sweden.se)
Por cuarta vez en la misma década el Festival de Eurovisión volverá a celebrarse en uno de los países nórdicos, en este caso ha sido Dinamarca quien se ganó tal honor el pasado mes de mayo en la ciudad sueca de Malmö. En esta ocasión el certamen sólo ha tenido que cruzar el famoso puente Øresund para llegar a su nuevo destino, Copenhague.

Si el festival que organizó la televisión pública sueca, la SVT, en 2013 fue todo un giro al concepto de los últimos años parece que la edición de 2014 no será menos. Los suecos  acercaron al público al escenario, utilizaron un menor espacio pero con una gran efectividad a nivel visual, y crearon todo un concepto con el famoso We are one. No hay que olvidarse del guión y del humor en todo momento, cosa que se echaba bastante de menos en ediciones pasadas.

Lo primero que supimos de esta nueva edición es que se celebraría en una pequeña isla de Copenhague, Refshaleøen. Concretamente será en los antiguos astilleros B&W Hallerne.

El director del espectáculo, Jan Lagermand Lundme, ha revelado algunos de los planes iniciales que transformarán a los B&W Hallerne en una de las sedes más inusuales que hayan acogido el Festival: Cuando escuchamos la idea de la Isla de Eurovisión, la compramos al momento. Es algo tan novedoso y moderno para dirigir el evento y que sirve como punto de inflexión sobre como desarrollar el escenario.

Estamos planeando situar el escenario en el centro de B&W Hallerne donde tendrá lugar la fiesta, porque el escenario será una isla en el centro de la isla, dónde los participantes brillarán, en un lugar que todos compartiremos. Añadió al respecto de los planes.

Astilleros B&W Hallerne

El danés Claus Zier será el encargado de diseñar ese gran escenario. Tiene ya experiencia, de su creación han sido los escenarios de X Factor, The Voice Denmark, Dancing With The Stars (la versión danesa de ¡Mira quién baila!) y el del propio Dansk Melodi Grand Prix. La idea es tematizar el festival, mantener ese punto industrial que refleje la historia de la ciudad y sus astilleros.

La organización local de turismo Wonderful Copenhaguen pretende reconvertir la isla en un perfecto centro de ocio y turismo con bares, restaurantes y todo lo necesario para que la pequeña isla se transforme en la isla de Eurovisión. Para ello será muy importante el trabajo de los voluntarios con los que contarán, así lo ha confirmado el jefe de eventos de la organización, Ulrik Ammundsen.

Pero la innovación que han hecho los países nórdicos del festival viene de antes. En el año 2000 los suecos utilizaron por primera vez la tecnología LED con unas pantallas móviles. En 2007, los finlandeses unieron parte de su cultura con la tecnología del momento para la creación del escenario. Ya en 2010 los noruegos hicieron un festival más minimalista, más centrado en el propio intérprete eliminando fondos y utilizando otros elementos visuales como las banderas que se proyectaban sobre las cabezas del público, y no hay que olvidar el gran momento del Flash Mob en directo con toda Europa unida bailando al ritmo de Glow de Madcon.

Y es que ahí está la otra parte de la innovación, la musical. Han sido ellos, los nórdicos, los que han hecho que ganasen unos monstruos, los que nos han presentado a un gran violinista. Han sido los mismos que nos han dado la oportunidad de conocer a la que ya es una de las grandes artistas de este milenio, Loreen, y los que han sabido triunfar uniendo el pop con sonidos más folk pero alejándose de lo tópico.

Por todo eso el festival y la innovación van siempre unidos en los países nórdicos.


Nordpop

Periodista y Community Manager. Blogger en www.nordpop.com y un gran fan de las nuevas tecnologías, la comunicación online, la música y la cultura nórdica.

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