Eurovisión en Suecia (II)

@A_Baeyens | El 4 de mayo de 1985, Suecia acogía por segunda vez el Festival de Eurovisión tras la victoria el año anterior del trío Herreys con Diggi-loo, diggi-ley.

Si bien la capital, Estocolmo, fue la ciudad escogida como sede diez años antes, en este caso el evento se desplazó hasta Gotemburgo (Göteborg), concretamente al Scandinavium, que entonces se publicitaba como el mayor palacio de deportes y conciertos de todo el norte de Europa. No obstante, el de 1985 fue el festival con mayor número de público en directo hasta la fecha: 7500 espectadores, récord que se mantuvo hasta 1996 (8000 espectadores en el Spektrum de Oslo).

Además, Eurovisión cumplía 30 años y para celebrarlo, la televisión pública sueca (SVT) quiso organizar un festival con un toque más fresco y televisivo que los anteriores, algo que se ha propuesto también para la actual edición en Malmö. Para ello resultó fundamental la elección de la maestra de ceremonias: la cantante y humorista Lill Lindfors, que junto a Svante Thuresson consiguió el segundo puesto en Eurovisión 1966 con Nygammal vals.

Lindfors abrió la noche del 4 de mayo de 1985 en el Scandinavium cantando My joy is biulding a brick of music y llevó a cabo uno de los momentos más memorables de la historia (no musical) de Eurovisión cuando al terminar el interval act entró en el escenario enganchándose la falda en una de las estructuras dejando a la vista su ropa interior. Aunque la UER lo niega, Lill Lindfors afirmó que se trataba de un gag de su propia invención que no estaba en el guión, y que apenas cuatro personas conocían previamente, ante la sorpresa de los organizadores. Otro de los momentos únicos que proporcionó la presentadora sueca fue al recibir en el escenario a los ganadores de esa edición, Noruega, a los que dijo que se alegraba mucho de su victoria porque Noruega había quedado muchas veces en último lugar y que realmente lo merecían. Hanne Krogh, la mitad del dúo ganador Bobbyshocks le respondió entre risas y emoción: “Estamos felices, ¿cómo crees que estamos?”.

Noruega no siempre había quedado en último lugar hasta entonces, pero este fue su primer triunfo. El compositor de la canción ganadora La det swinge era Rolf Lovland que 10 años después proporcionó el segundo triunfo al país con Nocturne de Secret Garden. La victoria de Noruega en 1985 fue una de las más reñidas de la historia del Festival. Con solo cuatro naciones por votar al final, Noruega se situaba en tercera posición, con Suecia en primer lugar, Alemania en el segundo y el Reino Unido por detrás en el cuarto, todos con una diferencia de apenas 10 puntos. Bobbyshocks se hicieron finalmente con el triunfo, eso sí, con una cantidad escasa de votos, tan solo 123 (poco más del 50 por ciento del total posible).

Por detrás de los noruegos quedaron 18 países más, entre los que se notó la ausencia destacable de Holanda, por coincidir la fecha del Festival con el Día de los Caídos durante la Gran Guerra, y también de Yugoslavia, que celebraba ese día el aniversario de la muerte del Mariscal Tito.

Por otra parte, el de 1985 en Gotemburgo fue un Festival de segundas partes para artistas que ya habían participado con anterioridad. Es el caso de Izhar Cohen, ganador por Israel en 1978, que presentó en esta ocasión Olé olé y se alzó hasta el quinto puesto de la clasificación final. O de los archiconocidos Romina y Al Bano, con Magic, oh magic, que repitieron para Italia el séptimo puesto conseguido ya por ellos nueve años antes. Y por tercera vez participó el compositor Juan Carlos Calderón para España, en este caso con la canción La fiesta terminó que cantaba Paloma San Basilio que, si bien se encontraba previamente entre las favoritas para el triunfo, acabó cayendo hasta la décimocuarta posición tras las votaciones.

Juan Carlos Calderón y los compositores de las otras 18 canciones participantes protagonizaron las postales previas a las actuaciones, una iniciativa que no se ha vuelto a repetir en Eurovisión, donde siempre han dominado las imágenes de los intérpretes o de paisajes turísticos del país que lo organiza.

Parece así que Suecia, una vez más, y como quiere hacer este año, reivindicaba la importancia de fijarse en las canciones, no tanto en la puesta en escena. ¿Acaso fue casual que la palabra que más destacara en el logo del Festival de Eurovisión de 1985 fuese precisamente “CANCIÓN”?

Nordpop

Periodista y Community Manager. Blogger en www.nordpop.com y un gran fan de las nuevas tecnologías, la comunicación online, la música y la cultura nórdica.

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